martes, 2 de febrero de 2016

10 cosas que no me dijeron de ser madre

Cuando vas a ser madre todo el mundo tiene algo que contarte y que aconsejarte... pero hasta que no lo eres no te das cuenta que todavía te quedan muchas cosas por aprender y descubrir.

Son muchas mas de 10, pero las principales cosas que aprendí siendo madre son: 

1. Es cierto, tu mamá tenía razón en muchas cosas, y es verdad que te das cuenta ahora que eres madre. También te das cuenta que en otras muchas cosas no tenía razón, y tu, que tienes mas información (gracias a Internet), no cometerás los mismos errores (seguro cometerás otros).

2. Eres mucho menos pudorosa de lo que pensabas, y te das cuenta que la intimidad está sobrevalorada. Has comprobado que eres capaz de ir al baño con público y hacer tus cosas sin ningún problema. Además, aunque hayas dicho que tus hijos jamás dormirán contigo, empezarás a escuchar palabras como colecho que te harán cambiar de opinión. 

3. Tienes que ser parte de una tribu. Nadie me dijo lo importante que es tener una tribu: amigas, madres, compañeras de viaje que entienden cada cosa que dices, se saben los nombres de todos los medicamentos y cremas, los modelos de los carritos, los mejores juguetes y además, se sienten cómodas hablando del color y la textura de la caca de los bebes.

4. No hay verdad verdadera, ni ciencia exacta. Aunque no te lo creas, lo estás haciendo bien aunque no lo hagas igual que las demás. Y lo que te funcionó una vez, probablemente no te vuelva a funcionar.

5. Hay un millón de libros, manuales, blogs, y asesores que te dirán cómo hacerle frente a cada situación que vas a vivir. Y aprendes que lo mejor es agarrar lo que mas te gusta de cada uno y hacer tu propio manual.
listado cosas ser madre

6. Te convertirás en una defensora a ultranza de por lo menos un tema relacionado con la maternidad (darle pecho al bebe, darle biberón, vacunarlo o no, juegos tradicionales, tecnología, idiomas, etc.) El tema varía según la madre, pero escogerás uno que llevarás como bandera allá donde vayas.

7. Dejarlo llorar no es la solución... NUNCA! Aunque hayas leído mil libros y métodos, te darás cuenta que dejarlo llorar hasta que se calme por si solo nunca es una buena opción para enseñar a un niño a hacer algo... hay alternativas, y al final consigues la que te funciona a ti (y seguro que no le funciona a nadie mas). Piensa que tus hijos no saben expresar lo que sienten, y antes de dejarlos llorar, intenta ponerte en sus zapatos para saber por qué están llorando.

8. Desarrollarás una infinita paciencia para todo en la vida... excepto para tus hijos. Los problemas laborales, los atascos por las mañanas, y otras situaciones que antes te molestaban y sacaban lo peor de ti ahora los manejas mucho mejor, miras en perspectiva y comprendes que no es necesario alterarse... a menos que mientras estés en el atasco tu hijo pregunte cuánto falta, o que justo cuando termines de limpiar tu casa a tu hijo se le ocurra la brillante idea de sacarse los zapatos llenos de arena en medio del salón. 

9. La maternidad es la prueba de fuego de tu matrimonio. Y la paternidad también, claro... Un hijo une a una pareja o la separa para siempre, bueno, mas que el hijo, el cansancio de criar a un hijo... recurre a la paciencia que has desarrollado, la necesitarás, tu pareja debe ser tu aliado y no otro enemigo en casa.

10. No existe la madre perfecta. Sólo serás la madre perfecta para TU hijo. Y si tu hijo sólo come viendo los vídeos, si no puedes mantener la casa perfectamente limpia cada día, y si de vez en cuando comen salchichas de cenar, también estará bien, porque ellos serán felices y tu... tu también lo serás viéndolos reir.



sábado, 30 de enero de 2016

No quiero gritar... ¡Y grito mas fuerte!



Siempre dije que nunca gritaría a mis hijos, que hay muchas maneras de comunicarse con ellos y que los gritos levantan muros más que estrechar lazos y acercar opiniones...

Y la verdad es que les grito todos los días :( para que vengan cuando los llamo, para que se metan a bañar, para que no salgan corriendo en la calle, para que dejen de gritar... ¡Les grito para que dejen de gritar!

Hay veces que se me va de las manos, y termino llorando y pidiéndoles perdón por haber gritado, prometiendo que nunca más gritaré, que la próxima vez seré más respetuosa, me pondré en su lugar y le hablaré de manera que me entienda y me comprenda... 

gritar
pixabay.com
Y vuelvo a gritar, y grito fuerte, o grito suave, pero se nota que es un grito aunque no levante la voz.

Todos los días me prometo que será el último grito, que tienen que haber maneras de decir las cosas y que te escuchen sin tener que regañar y gritar. Luego pienso que están pasando una etapa, que es normal que yo pierda los nervios y que si no les grito no me harían caso jamás.

Pero en el fondo, sé que no es cierto. Sé que al gritarles les hago un poquito de daño, sé que se ponen un poco tristes porque lo veo en sus ojos, aunque estén retándome en esos momentos, en el fondo ambos terminamos más tristes y sin haber aprendido nada...

Sigue siendo mi objetivo, gritar menos o no gritar... si nunca le he gritado a mi marido, ¿por qué tengo que gritarles a mis hijos? Es difícil, pero no es imposible, y sé que el primer paso es ponerme a su altura y tratar de comunicarme como ellos. Yo soy el adulto, la que razona y la que puede contener sus emociones… mis hijos son pequeños y se expresan como pueden y sin saber bien muchas veces por qué se sienten así, por lo que soy yo la que tengo que cambiar.

Y mientras tanto, siempre puedo hacer alguna de las siguientes cosas para controlarme y no perder la paciencia:

  • Contar hasta 10, o 20, o 30
  • Darme la vuelta e intentar relajarme
  • Practicar meditación, para controlar mis explosiones de emociones
  • Mirarme al espejo para ver qué cara ven mis hijos
  • Echarme a reír de la situación
  • Abrazar a mis hijos antes de empezar a gritar
  • Beber un vaso de agua
  • Sentarme en el suelo y hablarles a su altura
  • Cambiar de tema rápidamente, para intentar que los niños también cambien de actitud.

Y si hay que gritar que sea para que me escuchen y no para que detengan un comportamiento.

miércoles, 27 de enero de 2016

Niños de guardería y conciliación


Constantemente me pregunto cómo habríamos vivido los primeros años de mis hijos si yo me hubiese quedado en casa con ellos 1 o 2 años, antes de llevarlos a la guardería. No tuve la oportunidad de escoger, tenía que reincorporarme a mi trabajo después de la baja maternal (mas un mes de excedencia que pedí) con lo que mi conciliación duró casi 6 meses.
Guardería escuela infantil

Durante el primer mes de guardería los niños fueron muy poco, no sólo por el período de adaptación, sino por las consecuentes gripes, mocos, etc. que suelen pillar los niños cuando salen del entorno estéril en el que los mantienes en casa, sobre todo si eres primeriza, jejeje, pero luego debo decir que ambos se han adaptado muy bien, cada uno a su ritmo y según su propia personalidad, pero ambos muy contentos con ese entorno.

Y yo también, para que negarlo... El primer mes fue muy duro, verlos enfermos todo el tiempo, luego con el paso del invierno mas y mas gripes y bronquiolitis, pero también me alegraba mucho cuando los veía tan contentos, trayendo a casa y mostrando orgullosos sus manualidades, cantando y bailando las canciones nuevas aprendidas en clase, hablando de sus compañeritos y de su maestra, que solía tener más autoridad que yo :)

Si se hubiesen quedado en casa, tal vez no habrían caminado tan pronto, o no conocerían tantas canciones y cuentos, seguro que yo no habría sabido cómo quitarle el pañal de manera respetuosa con sus ritmos ni hubiesen tenido tanto contacto con otros niños de su edad.

Siempre he sido defensora de los niños de guardería, me alegra que mis hijos hayan ido, porque sé que han aprendido y vivido cosas que yo no hubiese podido darles, las maestras tienen una educación pedagógica y una experiencia que yo no tengo, sobre todo para manejar ciertas situaciones. Pero me hubiese gustado haberlos llevado un poco más tarde, por ellos, porque necesitaban a su mamá cuando tenían 6 meses para darles calor, alimento, mimos y besos, y por mí, porque necesitaba darles esos mimos y besos.

En estos días se ha hablado muchísimo del tema de la conciliación, madres que llevan a sus hijos y le dan pecho en su puesto de trabajo. Madres que reivindican mayor conciliación laboral y familiar. Recogida de firmas para solicitar a los partidos políticos modificaciones en las leyes que promuevan la conciliación. Promesas electorales que probablemente se queden en el papel... 


Conciliacion laboral y familiar
Club de MalasmadresSERGIO BARRENECHEA (EFE)

Ojala todo el revuelo que se formó en su momento, y del que casi nadie habla ya, haya servido para crear conciencia y no sólo para hacer la foto. No necesitamos llevar a los niños al trabajo, no necesitamos teletrabajar desde casa, no necesitamos que los colegios amplíen su calendario escolar para tener a los niños más tiempo en ellos.

Necesitamos bajas maternales y paternales más largas, reducción y flexibilidad en los horarios laborales, jornadas continuas en vez de partidas, y sobre todo y por encima de todas las cosas, necesitamos cambiar de mentalidad para lograr que estas necesidades se conviertan en realidades, necesitamos dejar de pensar que hay que calentar la silla e irse después del jefe, y dejar de ver mal o de apartar de una carrera profesional a la persona que decide reducirse la jornada (y el sueldo) para tener más tiempo con su familia.

Ojalá pueda vivir un poquito de ese cambio con mis hijos, para darles todos los besos y mimos que no pude darles con 6 meses... ¡ya tendré tiempo de querer que se vayan de casa y se independicen mucho más adelante!

lunes, 4 de enero de 2016

Tu zona de confort

Año nuevo, vida nueva, dice una canción, y aunque no quiero para nada cambiar mi vida personal actual, si tengo mucho tiempo dándole vueltas a la cabeza un cambio a nivel profesional.... cambio de trabajo, cambio de cliente, emprender... son tantas las veces que esas palabras giran en mi cabeza que ya son recurrentes en mis 10 minutos del día.

Hay varias cosas que me impiden cambiar... limitaciones con mi jornada en el trabajo (tengo jornada reducida y siendo consultor, los clientes no siempre ven bien que "sólo" se trabaje hasta las 3... tema que seguro trataré en otro post), la tan mencionada crisis, que aunque se va notando menos aun está con nosotros, y por supuesto el miedo a lo desconocido.

zona de confort
Salvador Dalí - Muchacha en la ventana
 Y es que en un hogar en donde necesitamos los dos sueldos no podemos permitirnos tan a la ligera eso de "dejo mi trabajo y me pongo a emprender a ver qué tal nos va"... además, como siempre decimos, aun no hemos dado con la idea que nos va a hacer millonarios de un día para otro :)

 Pero si hay algo que me frena a dar cualquier paso, es salir de mi zona de confort... Esa situación que no es más que un conjunto de variables que me permiten estar cómoda haciendo lo que hago, aunque no sea lo que me haga más feliz. El hombre es un animal de costumbres, y empezar de cero ante una situación desconocida no es fácil, por lo menos para mí. Nunca he tenido mucha fuerza de voluntad, y dar el paso para un cambio me cuesta muchísimo.

Zona de confort... suena tan bien esa palabra, y me parece una situación tan dañina. Porque si te quedas en tu zona de confort seguramente te estarás perdiendo muchas oportunidades increíbles para crecer personal y profesionalmente. Últimamente mis reflexiones giran en torno a cómo salir de esta zona, pero no encuentro una respuesta "fácil", aunque nunca la hay, ¿verdad?

Todos tenemos propósitos para este nuevo año, el mío es lograr salir de esta zona de confort y comenzar el camino hacia aquello que me llene mas, me haga más feliz, y por qué no, me haga ganar mucho dinero!! :-)

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Qué esperas escuchar cuando preguntas?

Todas las que estamos en algún grupo o foro de crianza, o simplemente compartimos tiempo con otras mamás, terminamos haciendo preguntas que nos surgen relacionadas con los niños... Enfermedades, vacunas, alimentación, sueño, colegios, hermanos... hay tantos temas que se tratan a diario, que sería imposible listarlos todos en este artículo.

Pero a lo que le estoy dando vueltas no es a los temas que conversamos, sino a la manera y el por qué preguntamos (o por lo menos yo). Si bien es cierto que la mayoría de las veces no conocemos la respuesta y de verdad necesitamos que nos ayuden, también es cierto que casi todas esas veces que preguntamos ya tenemos una idea de lo que nos GUSTARÍA ESCUCHAR.

Preguntar esperando respuesta
freeimages.com

Y es que da igual si eres madre primeriza o de familia numerosa, siempre que tienes alguna duda sobre alguno de los miles de temas de crianza que se te pueden ocurrir acudes a esos comités de sabias con el objetivo de confirmar tu teoría, escuchar nuevas opiniones o buscar alternativas diferentes a la que tu ya tienes en tu cabeza.

Porque seamos sinceros, nos gusta la aprobación de los demás, y nos gusta sentirnos que tenemos sentido común, y también que otras personas comparten tu manera de pensar. ¡Qué bien se siente cuando haces una pregunta y te responden lo que tu ya habías pensado!

Porque todas las madres que conozco se sienten alguna vez desbordadas con tanta responsabilidad, cansancio e información, y necesitamos que nos digan que ¡estamos haciendo las cosas bien!

Me pasó con mi niña mayor, que poco podía preguntar y muchas eran mis dudas y muchas las cosas que hice sin la confirmación de otras mamás... y ahora que he formado una pequeña tribu, sigo preguntando cosas que ya antes he hecho, porque... que bueno es sentirse acompañada!!!!!

martes, 29 de diciembre de 2015

¿Madre que trabaja, o trabajadora que intenta ser madre?

En relación a este tema, yo creo que hay 2 tipos de madres, las que se quedan cuidando a sus hijos y las que salen a trabajar.

A partir de ahí, hay muchos subtipos:
- Las que pueden quedarse con sus hijos pero les gusta su trabajo y vuelven a él cuando lo ven conveniente.
- Las que quieren quedarse con ellos pero deben trabajar porque lo necesitan.
- Las que darían todo por un trabajo, pero no lo consiguen.
- Las que renuncian a un trabajo para criar en exclusiva a sus hijos
- Las que se quedan con sus hijos porque eso es mas barato que contratar a alguien o pagar una guardería.
- Las que odian las guarderías pero no tienen otra opción.
... y mil subtipos mas que seguro ahora se me escapan.

Yo estoy en el grupo de madres que les gusta trabajar y les gusta estar con sus hijos, todo en su justa medida... :-)
foto de pixabay.com

En la época en la que estamos le doy gracias a Dios que tengo trabajo, porque hoy por hoy lo necesitamos, pero en mi cabeza no hago mas que darle vueltas al tema de la conciliación laboral, tan de moda últimamente en las promesas electorales y tan perfectamente reflejado en las redes sociales por el club de malamadres (si no lo conoces, no esperes más y entra aquí)

Me gusta pensar que soy madre trabajadora, eso para mi quiere decir que tengo una ligera estabilidad que me permite el lujo de poder tener una jornada de trabajo reducida, que además tengo la inmesa suerte que me respetan, y que me permite pasar mucho mas tiempo con mis hijos, sin abandonar el mercado laboral por completo.

Las madres que trabajamos normalmente vemos como nuestra proyección profesional se queda suspendida en el tiempo "indefinidamente", como en el trabajo no nos toman en cuenta al momento de subidas de sueldo, reconocimientos, ascensos laborales, etc, y como en definitiva, nuestro lado profesional se queda aparcado a un lado, y convirtiéndose en sólo un apoyo económico a la familia.

Pero por otro lado, disfrutamos de mucho tiempo con sus hijos (aunque siempre busquemos esos 10 minutos para nosotras solas todos los días), y estamos en primera fila en cada uno de los grandes acontecimientos de sus vidas (sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer berrinche, sus besos y abrazos, etc.)

Luego están las trabajadoras que intentan ser madres. A mi modo de ver las cosas, estas mujeres tienen un mérito increible, ya que luchan día a día por hacerse un espacio en el mundo laboral, esforzándose para ser tomadas en cuenta en nuevos proyectos, nuevos puestos y nuevas responsabilidades, y además, intentan sacar tiempo de donde no lo hay para ser madres y compartir con sus hijos el día a día. Estas madres deben tirar de familiares, cuidadoras y guarderías para que esten con sus hijos mientras ellas pelean por lo que merecen, y luego aprovechar al máximo el poco tiempo que tienen con ellos.

Esto implica que algunas veces no sean ellas las que pueden disfrutar de esas "primeras veces" de sus hijos, que asisten a ellos a través de videos, fotos, y simplemente disfrutan de las siguientes veces como si fueran las primeras.

Sé que esto no siempre es así, sé que hay madres trabajadoras que consiguen saltar todos estos muros y conseguir el ansiado equilibrio entre el trabajo y el hogar, y trabajadoras que no sólo intentan sino consiguen ser madres al 100%.

Tal vez mi reflexión es bastante básica y me dejo por el camino muchos matices que hacen que se difumine la línea que separa ambas posturas, pero a la larga, creo que siempre terminamos inclinándonos hacia uno de estos lados, y siempre hay que hacer sacrificios en función de lo que se decida como prioritario en cada momento de la vida.

Mi intención tampoco es determinar que una postura es mejor o peor que la otra. Al contrario, creo que ambas posturas son válidas, y no son excluyentes en el trascurso de la vida, el éxito dependerá de la estrategia a seguir, y sobre todo, de tener claras las prioridades y estar feliz con la decisión adoptada.

Y como digo yo siempre, no hay mala decisión como madre. Cada uno de los pasos que damos son correctos en la medida que estemos contentos y cómodos con ellos, y los decidamos pensando en la felicidad y bienestar de nuestros hijos. Si es así, y sin importar si somos madres trabajadoras o trabajadoras intentando ser madres, vamos a ser felices, y nuestra familia también lo será!

¿Qué significan 10 minutos libres al día para ti?

Esta pregunta ayudará mucho a conseguirlos, porque si no sabes lo que quieres, entonces nunca lo vas a lograr.

Entre las cosas que significan para mi 10 minutos libres estan:

- Ir al baño sola (sin la compañia de mis peques)
- Escuchar el noticiero sin interrupciones (me conformo con escuchar el tiempo)
- Jugar al TwoDots en el movil (si no lo conoces, no lo busques, es altamente adictivo!!!)
- Ir a comprar algo al supermercado (pero que no pese mucho)
- Escuchar música mientras me ducho
...
- Y de ahora en adelante, escribir en este blog!

Como verás, todo tiene en común que son cosas que hacen que desconecte mi mente, y eso me ayuda a recargar las pilas para continuar con mi día a día.

Foto de pixabay.com

Lo importante es determinar que te hace a ti descansar la mente, que hay que cuidar y mimar tanto como al cuerpo, y a partir de ahí buscar opciones realistas que se puedan hacer en nuestro día a día.. porque lo de irte a un spa o salir a tomarte un cafe con las amigas y desaparecer toda la tarde está genial, pero no se puede hacer todos los días.. jejeje

Y una vez que consigas 10 minutos para ti, aprovéchalos al máximo, no pienses en nada, concéntrate en lo que estás haciendo, y si tu mente se desvía e intenta pensar en lo que tienes que hacer, lo que tienes pendiente y los que están esperando por ti, respira profundo por la nariz, exhala también por la nariz, y vuelve a focalizar tu concentración en ese movimiento, canción, o ritmo que estás siguiendo, para desconectar así tu cerebro.

Parece mentira, pero con el ritmo de vida que llevamos, lo más difícil es conseguir un momento sólo para ti... Pero debes buscarlo, usarlo y disfrutarlo, que así la vida se vive mejor!!!